CAPÍTULO
V
EL DESARROLLO HUMANO
El
propósito de este capítulo es estudiar brevemente algunas
de las características del adulto. Deseamos encontrar las formas más
adecuadas para servirles por medio del programa de MAM.
Al terminar su etapa de adolecencia, el ser humano continúa en su desarrollo
como adulto. El adulto tiene varias fases, pero aquí deseamos tratar
con tres áreas generales:
El Joven Adulto
En esta época, la persona busca intimidad emocional al enfrentarse a
la vida adulta. Aunque las inseguridades de la adolescencia quedan atrás,
la autoestima aun está en desarrollo mientras que la persona busca su
identidad profesional , matrimonial o social. Los ideales son importantes y
los planes para el futuro dan energía y esperanza. La relación
familiar cambia en esta época al desarrollarse la independencia del
joven adulto.
La Edad Media
Mientras que el adolecente busca significado en el comienzo de su vida
adulta, la persona de edad mediana se pregunta cuánto de su vida le queda
por delante. Hay varios desafíos para la persona de esta edad; quizá los
hijos han dejado el nido hogareño, la persona soltera mira hacia el
futuro preguntándose como será su vida en la vejez, la posibles
tensiones entre nueras y yernos, la vejez de los padres, la posible muerte
de un conyugue, el lamento sobre decisiones tomadas en el pasado, nietos,
enfermedades, etc. Algunas de las preguntas que suele preguntarse una persona
de esta edad son, Ahora que mis hijos se han ido: ¿Quién soy? ¿A
qué grupo pertenezco? ¿Qué he hecho con mi vida? ¿Qué del
futuro? ¿Cuáles son mis proyecciones ahora?
La Edad Avanzada
Esta edad puede presentar retos adicionales. El énfasis en la juventud
y los atributos físicos de nuestra sociedad causan temor a muchas personas
al acercarse a la edad mayor. Hay complicaciones físicas como resultado
del proceso del envejecimiento. El retirarse parece un atractivo hasta que,
sin darse cuenta, la persona jubilada nota que todo ha cambiado: el trabajo,
el régimen diario, las amistades y los contactos, etc. Esto puede causar
un sentido de aislamiento. También el hecho de que la mayor parte de
la vida queda por detrás, hace pensar y temer el futuro. La muerte es
más eminente que nunca y aun para el fiel cristiano, pueden haber
momentos de ansiedad y tristeza.
Implicaciones para el Programa de MAM
¿Cómo podrá el Programa de MAM identificarse, alcanzar y
ministrar a esta diversidad de personas, edades y necesidades? Un punto importante
en el planeamiento de eventos y programas es pensar en la audiencia que participará.
Identifique este factor y planée de acuerdo con las necesidades.
Adapte su programa a la realidad cultural, étnica, socioeconómica
y física de las mujeres en su iglesia. Note cuáles son las características,
necesidades e intereses según sus edades. Busque la forma más
creativa de suplir necesidades basándose en el desarrollo de la persona.
Estos son algunos de los factores que necesita recordar:
Edad, estado civil, familia, hijos, nietos, salud, etnicidad, preparación
educativa, madurez espiritual, trasfondo familiar, traumas o crisis emocionales,
etc.
La Bíblia instruye a las mujeres de la iglesia a enseñar a las
mujeres más jóvenes. Thomas Oden en su artículo, Interpretación,
sugiere los siguientes aspectos de la educación moral que puede tomar
lugar en la iglesia:
1. La mujer instruye a la mujer en cómo tratar a su esposo con afecto sincero. Esta información no puede dejarse a los instintos naturales.
2. La mujer instruye a la mujer en cómo tratar a sus hijos para educarlos en amor con principios cristianos.
3. La mujer instruye a la mujer en cómo vivir una vida sobria, recta, disciplinada y pura para crear una vida familiar estable y productiva. Es importante que la mujer aprenda a ser bondadosa y afable.
4. La mujer instruye a la mujer soltera en vivir una vida casta y ejemplar, realizándose en la obra del Señor y el ministerio a otros.
Las necesidades son ámplias y variadas, pero el Señor añade entendimiento y sabiduría a la persona que El ha llamado a Su Obra.
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